Buenas noticias contra el cáncer de vejiga

Author: Anónimo (no verificado) Fecha:Noviembre 21, 2017 / Etiquetas: Ángela Posada-Swafford, medicina
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Por Ángela Posada-Swafford

He aquí algo que no muchos saben acerca del cáncer de vejiga o cáncer vesical: la causa número uno para contraerlo es fumar. De hecho, muchos de los pacientes son de los que se fuman varios paquetes a la semana. Pero no es la única: “de todos los cánceres, el de vejiga es el que tiene el mayor componente ambiental”, dice el doctor Thomas Powles, un oncólogo en el Barts Cancer Institute de Londres.

Eso es algo que sorprende a quienes lo escuchan por primera vez. Y tiene sentido porque, aunque el cáncer de vejiga afecta a nivel global a nueve de cada 100.000 hombres y tres de cada 100.000 mujeres, es uno de los que menos se oye mencionar. Según el Instituto Nacional de Cancerología, en Colombia se reportan al menos 860 casos de cáncer de vejiga al año, aunque otros estudios indican más de 1.000 enfermos.

Puesto que la vejiga funciona como el repositorio de nuestros desperdicios, está constantemente expuesta a sustancias que van desde el amoniaco y la urea, hasta compuestos orgánicos ambientales y productos de la industria alimenticia. No es de extrañar que se cuelen en nuestra orina elementos que causan mutaciones, además del humo del tabaco. 

Medicinas contra el cáncer de vejiga

No obstante, hay buenas noticias: según un reciente reportaje sobre esta enfermedad en la revista Nature, “durante tres décadas, el tratamiento del cáncer de vejiga se mantuvo quieto. No había drogas nuevas ni mejoras en el diagnóstico o en las tasas de supervivencia (que no pasaban de los cinco años). Pero todo eso ha cambiado, y ahora las personas afectadas por la enfermedad tienen mejores opciones y esperanzas”.

Según Nature, hay al menos tres logros para celebrar: por un lado, algunas personas con cáncer avanzado de vejiga que tenían contados los meses de vida están ahora en remisión estable, gracias a las nuevas drogas que cambian o modulan la respuesta del sistema inmunológico a un nivel deseado.

En segundo lugar, las investigaciones en genómica han revelado cinco subtipos de cáncer de vejiga y eso está ayudando a dar claves acerca de sus causas y vulnerabilidades.

Y en tercer lugar, el descubrimiento de que la vejiga sana parece albergar toda una población de bacterias, ofrece esperanzas de que estos microbios puedan ser manipulados para mejorar el tratamiento del cáncer de vejiga.

“Tengo pacientes que vendieron su casa o se la dieron a sus hijos, otro paciente que planeó un viaje alrededor del mundo y se gastó todos sus ahorros, y resulta que ahora están vivos y en remisión”, dice el doctor Powles. “Y la razón son las nuevas drogas inmunomoduladoras”.

La primera de ellas en hacer su aparición se llama atezolizumab. Producida por el laboratorio Roche, en Suiza, fue rápidamente aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos en mayo de 2016. Desde entonces, la agencia aprobó otros cuatro inhibidores de cáncer metastático de vejiga, todos los cuales desencadenan la furia del sistema inmunológico del paciente contra las células de los tumores. 

La aprobación del atezolizumab significó un momento histórico: era la primera droga aprobada para este cáncer desde que se inventara la quimioterapia basada en platino, tres décadas antes. Aunque ese tipo de terapia puede ser efectivo, muchas personas terminaban desarrollando resistencia y se veían sin opciones para tratamientos alternos, explican los oncólogos citados en Nature. Esos pacientes morían en menos de un año después de recaer.

Las nuevas drogas inhibidoras pueden añadir años de vida con muy pocos efectos secundarios a 20 por ciento de los pacientes con los cánceres vesicales más agresivos. Pero aún no hay forma de ayudar a los demás, en cuyos casos los tumores se vuelven muy adeptos a evadir el tratamiento, produciendo proteínas anormales que confunden al sistema inmunológico.

Es ahí donde entra en juego el mapeo genético de los diferentes subtipos de cáncer de vejiga. Durante la última década, el Broad Institute en Boston ha identificado más de 760 genes que el cáncer en general necesita para sobrevivir y prosperar. Para cuando terminen este mapeo, los expertos del Broad le entregarán al mundo una lista completa de cada vulnerabilidad genética que puede explotarse para derrotar al cáncer. “El objetivo de la medicina de precisión contra el cáncer es tomar el tumor del paciente y decodificar su genética, para que el experto pueda tomar una decisión basado en esa información”, dice Jesse Boehm, director de ese programa. 

Hay mucha esperanza para los pacientes de cáncer vesical y, al mismo tiempo, hay mucho qué hacer. Los diagnósticos se dan demasiado tarde, especialmente en las mujeres, y para monitorear la enfermedad hay que recurrir a un procedimiento llamado cistoscopia, que es caro e incómodo. Afortunadamente, las pruebas de orina comienzan a usarse para confirmar casos, estudiar el desarrollo de los tumores y detectar la enfermedad en casos asintomáticos.

Mientras tanto, haríamos bien en evitar las causas del legado tóxico del cáncer de vejiga, con un esfuerzo para dejar de fumar y tratar de controlar, en la medida de lo posible, nuestra exposición a factores de riesgo ambiental.

 

Ángela Posada-Swafford es una periodista científica y escritora colombiana radicada en Estados Unidos. Ganadora de reconocimientos como el Premio Simón Bolívar de periodismo.

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