La impresora 3D que hace bacterias

Author: Anónimo (no verificado) Fecha:Abril 28, 2018 / Etiquetas: impresión 3D, Universidad de los Andes, ingeniería

Las impresoras 3D son uno de los inventos que hace unos años sonaban a ciencia ficción pero hoy son realidad. No sólo cada vez son objetos más accesibles para la gente de a pie, sino que la tecnología está siendo utilizada en las fronteras mismas de la ciencia: para fabricar delicados componentes para la exploración espacial, en tiempo récord, o para imprimir tejidos o prótesis para el crecimiento celular. Pronto podrán imprimirse órganos completos y superar la perenne ausencia de donantes que tiene en vilo a cientos personas al año que necesitan órganos para trasplante.

En Colombia no se han quedado atrás con estas herramientas, y un grupo de dos estudiantes y un profesor de la Universidad de los Andes patentó, el pasado febrero de 2018, una impresora 3D ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Se trata de una microimpresora de alta resolución que permite la generación de modelos sumamente complejos, en gran calidad, con acabados finos y con muy bajos costos.

La idea se incubó en el Laboratorio Sala Limpia de la facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes y es producto del trabajo del profesor Johan F. Osma y los estudiantes Nicolás Zuluaga y Santiago Jumah, todos del departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica. El prototipo constituyó la tesis de pregrado de ambos estudiantes en el año 2013. Hoy, como alumnos de maestría, cumplen el sueño de que su proyecto llegue al mercado.

La principal novedad de su modelo es que la impresión no se realiza por capas, sino en un proceso continuo, que permite la producción de piezas microscópicas, del tamaño de una bacteria, y esperan optimizar su tecnología para permitir su uso en campos como la arquitectura, la biología y la medicina. El profesor Osma dice: 

“Podríamos pensar en imprimir estructuras que promuevan el crecimiento celular para desarrollar tejidos y prótesis. Pensar, por ejemplo, en una persona que ha perdido parte de su rostro. Con materiales biocompatibles podríamos imprimir la base a partir de la cual crecería el tejido que le falta, pero ya no como una cicatriz sino con la forma que queremos darle. Queremos involucrarnos con esas aplicaciones médicas.”

Su patente es una excelente noticia y en Todo Es Ciencia esperamos que prospere. Si quieres conocer más sobre este proyecto de tecnología por un mundo mejor consulta la siguiente página.

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