Expectativas laborales de un trabajador llamado Colombia

Author: erincon Fecha:Marzo 24, 2019 / Etiquetas: Colombia, fracking, bioeconomia, mision de sabios
La tierra está hecha de capas de roca. El 'Fracking' rompe esta roca con agua a presión para libear gas y petróleo del subsuelo. Usar el cacao como fuente de ingresos. Un ejemplo de bioeconomía. Foto de Mario Murcia Los laboratorios de investigación son una parte importante en la bioeconomía.

por Mario Andrés Murcia

 

Iniciemos con una premisa: como seres humanos todos tenemos diversas capacidades intelectuales, artísticas, motrices o de cualquier otro tipo. Ahora imaginemos que todas las personas que nos rodean nos dicen que tenemos un gran futuro derivado de esas especiales cualidades que poseemos. Sin embargo, y a pesar de tan favorables condiciones, no podemos conseguir el trabajo soñado y debemos trabajar en algo que nos da buen dinero, pero que no está acorde con nuestro potencial, con el agravante de que es riesgoso para nuestra salud. 

Acto seguido, nos dicen que en ese empleo se va a ir disminuyendo el sueldo gradualmente porque las ventas en su mayoría dependen de un producto con tendencia a desaparecer en cinco años. Adicionalmente, se piensa abrir una nueva línea de negocio a la que nos podemos pasar y que ofrece más dinero y mayor estabilidad laboral en el largo plazo, pero con aún más riesgos para la salud.

Estamos en una encrucijada. Sin tener ahorros, ni más oportunidades, ¿cuáles son las opciones? 1. ¿Nos salimos del trabajo inmediatamente y empezamos a buscar otro trabajo sabiendo que tenemos pocas posibilidades de encontrar algo pronto, y que eso nos deja sin recursos para sobrevivir y sostener a nuestra familia? 2. ¿Seguimos en el mismo trabajo riesgoso por un tiempo mientras realizamos acciones contundentes para salirnos y pasar a otro más seguro y eficiente?, o finalmente, 3. ¿Decidimos arriesgar aún más nuestra vida, tomamos la opción del trabajo más peligroso pero más rentable, debido a que las opciones y oportunidades son limitadas en el presente, y las probabilidades de triunfar en otro trabajo con menos riesgo son inciertas?

El problema de esta encrucijada del presente es que no tiene una forma de resolución completamente óptima, ya que depende de muchas variables, circunstancias, posiciones éticas y hasta múltiples probabilidades que nos llevan a futuros divergentes.

Ahora pensemos que esa persona que acabamos de describir es un país como Colombia. Una nación rica en todo tipo de recursos naturales renovables y no renovables como minerales, petróleo, abundante agua, inmensa diversidad biológica, grandes extensiones de suelo para cultivar y ser la despensa agroalimentaria del mundo y muchos más atributos. No obstante, a pesar de tener tantas opciones, nuestra economía actual, de forma inverosímil, depende más de los recursos no renovables, es decir, de las rentas extractivistas provenientes de la minería y el petróleo.

Veamos algunos datos. Hacia el año de 1976, el sector agropecuario representaba un 22% del Producto Interno Bruto (PIB). En 2015, llegó a representar tan solo el 7% y fue el sector de mayor caída en Colombia. En contraste, entre los años 2004 y 2015, se presentó un boom del petróleo, lo que llevó a este sector a pasar del 2.5% al 8.0% del PIB en este período, con una participación cercana al 55% sobre las exportaciones totales del país. Tan solo Ecopetrol le transfirió a la nación más de $40 billones de pesos en dividendos entre 2010 y 2015, más un promedio $23 billones de pesos anuales de ingresos combinados entre dividendos, regalías e impuestos.

En los últimos años, la crisis del precio del petróleo y las reservas que se proyectan en el tiempo, que en el mejor de los escenarios son de cinco a ocho años para el crudo y un poco más de once años para el gas, han hecho que el gobierno contemple la posibilidad de realizar fracking para yacimientos no convencionales de petróleo (YNCP), con el fin de impulsar las reservas y la producción. Estos YNCP tienen grandes riesgos de generar serios impactos y transformaciones negativas sobre los ecosistemas y territorios.

¿Y nuestra otra posibilidad laboral? Paralelamente, desde el 2016, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) impulsó la misión de Crecimiento Verde (CONPES 3934 de 2018) como un programa de Estado, que busca fomentar una economía más sostenible o “verde” en el país. Uno de sus principales focos es la bioeconomía, la cual se centra en el desarrollo de nuevas industrias de base biológica (incluye todo tipo de biomasa) que, apoyada en diferentes tecnologías habilitantes y convergentes, como la biotecnología, pueden dar origen a nuevos productos y servicios de alto valor agregado, que para el caso colombiano nos permitirían salir de la producción agrícola primaria y la dependencia del extractivismo. La bioeconomía podría diversificar la matriz productiva, especialmente en sectores de manufacturas como la producción de bioinsumos, biofármacos, biomateriales, ingredientes bioactivos para aplicaciones en nutracéutica, cosmecéutica, biorremediación e infinidad de posibilidades. Así mismo, la bioeconomía podría ayudarnos a enfrentar mejor a los grandes retos globales, como el cambio climático, la seguridad alimentaria, la salud, la necesidad de industrias de menor impacto ambiental, la generación de otras fuentes de energía renovable y modos de vida más sostenibles sobre la tierra.

El cacao, Theobroma cacao, es una planta usada en procesos de bioeconomía,

como alternativa sostenible de ingresos. Foto: Mario Murcia

Resolver entonces este dilema nos presenta un enorme reto, que, como el ejemplo inicial, no es de fácil resolución debido a las implicaciones y los riesgos, por lo que las posiciones radicales y polarizadas al respecto, aunque son entendibles, no nos ayudan a resolver los “cómos”: ¿cómo dejar de depender del extractivismo? (ese trabajo que no queremos como sociedad pero que necesitamos), ¿cómo desarrollar una bioeconomía sin morir en el intento? La realidad es que necesitamos plantear transiciones que nos permitan pasar de un estado inicial no tan deseado, riesgoso, pero del que dependemos, a un estado soñado e ideal, pero que requiere de un proceso de largo plazo y de unos costos y esfuerzos enormes tanto para el Estado como para la sociedad.

El trabajo con la ciencia y la investigación es una etapa que hace parte de la bioeconomía. Foto: Mario Murcia

De alguna manera debemos encontrar la solución, y para esto el país está dando sus primeros pasos firmes, que incluyen el inicio de una nueva Misión Internacional de Sabios liderada por Colciencias, que presentará recomendaciones factibles a inquietudes relevantes, que permitan responder a los desafíos productivos y sociales y que también contribuyan a lograr un desarrollo sostenible e inclusivo en el país. Precisamente, una de sus comisiones nos ayudará a resolver los “cómos” para el desarrollo de la bioeconomía en el país, por lo que esperamos con ansias sus resultados. Pero el desafío no es solo de ellos, también es de las sinergias que debemos construir entre Estado-academia-empresa y sociedad para no quedarnos varados dentro de ese ambiente industrial en quiebra que nos socava la salud y poder encontrar el camino para apostarle a las ideas innovadoras que aprovechen nuestro potencial.

Mario Murcia es biólogo y Mágister en Gerencia y Prácticas del Desarrollo. Es investigador en Sistemas Socioecológicos y Desarrollo Sotenible. Mario se aferra  a su gran pasíón: la fotografía  biocultural. Además, se  desempeña como Líder del programa ColombiaBio de Colciencias.  @mario.biocultural.pics

Las opiniones de los colaboradores no representan una postura institucional de Colciencias. Con este espacio, Todo es Ciencia busca crear un diálogo para construir un mejor país.

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