Richard Dawkins y Francis Collins: Ciencia y religión

Author: Anónimo (no verificado) Fecha:Diciembre 04, 2017 / Etiquetas: Ángela Posada-Swafford, Ciencia, religión
richard dawkins colombia colciencias todo es ciencia ateismo evolucionismo evolucion

Por Ángela Posada-Swafford

A propósito de la visita a Colombia del evolucionista británico y padre del “nuevo ateísmo”, Richard Dawkins, hice un ensayo que extracta sus puntos de vista, contrastados con aquellos del respetado genetista estadounidense Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y antiguo líder del Proyecto Genoma Humano. Es decir, dos científicos igualmente sólidos, uno ateo y el otro creyente. Aquí los pongo en un ring de boxeo imaginario, sacando citas textuales de sus libros, presentaciones televisadas, conferencias y de entrevistas que me han concedido en el pasado.

Ciencia contra religión. O más bien, ¿ciencia más religión? ¿Podría acaso haber algo de compatibilidad entre Dios y la ciencia? O por el contrario, ¿son ambas formas de ver la vida repelentes por naturaleza, obligadas a enfrentarse para siempre? ¿Está la religión perdiendo terreno ante la ciencia, o viceversa?

En un lado del ring está Richard Dawkins, cuyo libro El espejismo de Dios es un llamado a las armas en la guerra contra la fe. Cualquier fe. La religión, declara el irreverente Dawkins, afirma predicar la paz y la esperanza, pero en realidad genera intolerancia y violencia. Aún más: es la causa de todo mal. Desde las cruzadas y las masacres en Croacia y Serbia, hasta los suicidas fanáticos, la persecución a los judíos, los problemas en Irlanda, el 9/11, los talibanes, las cacerías de brujas y el maltrato a las mujeres en el Medio Oriente. Para Dawkins, la creencia ciega en un ser sobrenatural evita el progreso de la ciencia y evade la responsabilidad de explicar el mundo. Y como un virus que infecta a los niños, la fe religiosa se encarga de llenarles la cabeza de mitos e ideas incorrectas, asustándolos con ideas absurdas sobre el Infierno.

Del otro lado del cuadrilátero está el biólogo molecular Francis Collins, un carismático científico que a los 27 años pasó de ser ateo a cristiano furibundo, lo que demuestra en su libro El lenguaje de Dios. Collins posee la convicción religiosa y, a la vez, los logros científicos para argumentar la esperanza ampliamente acogida de que la ciencia y Dios están en armonía. De hecho, la ciencia es Dios. Para Collins no existe ningún antagonismo entre ambos. La elegancia y complejidad del genoma humano son la prueba irrefutable de un creador. Y el mundo que apenas comenzamos a describir a través de la ciencia es algo que Dios siempre ha conocido.

Francis Collins

Francis Collins

¿Pueden la ciencia y la religión coexistir, ocupando compartimentos separados?

Collins: Para mí, Dios y la ciencia coexisten perfectamente acoplados. La ciencia explora el mundo natural. La fe explora el mundo sobrenatural. Si voy a estudiar genética, usaré la ciencia. Si pretendo estudiar el amor de Dios, ahí es donde entra el mundo de la fe. ¿Significa eso que deban ser dos universos separados e imposibles de integrar en una persona, un pensamiento? No. Para mí, esta unión es una bendición: tenemos la oportunidad de practicar la ciencia como una forma de adoración. La oportunidad de ver a Dios como el científico supremo. A medida que descubrimos acerca de nuestro mundo, podemos apreciar las maravillas de la creación de Dios. Ser un científico y poder apreciar eso es un regalo. 

Dawkins: Yo pienso que hay una abismal contradicción entre la ciencia y la creencia religiosa. No existe una razón bien demostrada para creer en Dios. Y opino que la idea de un creador divino esconde la elegante realidad del universo. El siglo XXI debería ser la era de la razón. La era en que dejemos de creer en seres que ascienden al cielo, seres que resucitan y otros mitos de la Edad de Bronce. Me horrorizo de ver cómo la fe militante está nuevamente en camino. La fe religiosa no permite pensar independientemente, es divisiva y es peligrosa. Los intentos de la religión por explicar el mundo van desde las interpretaciones al pie de la letra de la Biblia, hasta el reciente debate sobre el creacionismo y su versión “científica”, el Diseño Inteligente, la idea de que ciertas etapas en la evolución del universo sólo pueden explicarse por un diseñador inteligente, y no por un proceso de selección natural independiente de una mano todopoderosa. 

El debate sobre la evolución

Collins: El debate sobre la evolución es innecesario. Desde mi perspectiva como genetista, la evidencia de la evolución es abrumadora. Los argumentos a su favor son el récord fósil y el ADN. Lo que sucede es que la traducción literal del Génesis lo pone a uno en conflicto directo con las conclusiones fundamentales de la geología, cosmología y biología. La Biblia no fue escrita como un texto científico, sino como una interpretación de quién era Dios. Como escribió San Agustín hace 1.600 años, es posible tener diferentes interpretaciones sin comprometer la fe. Si las teorías del creacionismo fueran ciertas, entonces esas otras ciencias colapsarían, y sería lo mismo que decir que 2 más 2 es 5. 

Aplicar al Génesis una capa no justificada de ciencia y pedirles a los creyentes que se lo traguen entero es una tragedia, y no me extraña que por eso mucha gente se aleje de la fe. El estudio del genoma, aunque no ofrece evidencias fuertes contra el diseño inteligente, tampoco ofrece un apoyo. Yo veo a esta teoría como algo curioso pero, para serle franco, no me parece que sea tal amenaza contra la evolución como dicen sus detractores más vocales. 

Dawkins: ¡Pero naturalmente que la evolución está amenazada! Sólo tiene que darse un paseo por ese bastión del conservatismo, el llamado Cinturón de la Biblia de Estados Unidos. Allí, los cristianos evangélicos están luchando abiertamente contra la ciencia, a medida que compiten por salvar el alma de la gente y sacarles el dinero. 45 por ciento de los estadounidenses, o sea 138 millones de personas, piensan que el universo tiene menos de 10.000 años. Y son grupos como estos los que ejercen una enorme influencia sobre la educación de su país.

Esta gente está negando la ciencia, respaldada por montañas de evidencia, para apoyar mitos respaldados por unos cuantos manuscritos viejos. Y entonces dicen: enseñemos la evolución como si fuera apenas una teoría más, junto a la historia de la creación escrita en la Biblia, el llamado Diseño Inteligente, según el cual Dios ‘le dio una mano’ a la evolución para ayudarla. Suena razonable, ¿no es así? Pues no lo es. Estas dos no son teorías iguales.

El origen de la vida y la existencia de Dios

Collins: Hace 4 mil millones de años, las condiciones en este planeta eran completamente inhóspitas para la vida tal como la conocemos. Hace 3,85 mil millones de años, había vida por todas partes. Ese es un período de tiempo demasiado corto: ¿que en tan sólo 150 millones de años las macromoléculas se comenzaran a unir en una forma capaz de autorreplicarse? Creo que incluso la más osada y optimista de las propuestas para el origen de la vida no alcanza a lograr ninguna probabilidad real de que ese evento haya ocurrido. ¿Es aquí donde intervino Dios? ¿Es aquí donde comenzó la vida? Yo estoy contento de aceptar ese modelo. Pero si alguien diseña un modelo que explique cómo se formaron las primeras células sin intervención divina, eso tampoco va a sacudir mi fe. 

Dawkins: Si Dios hubiese querido crear vida y crear humanos, sería extraño que hubiese escogido esperar 10 mil millones de años antes de que la vida comenzara y después otros 4 mil millones hasta que hubiese seres humanos capaces de adorarlo. La ciencia no puede refutar la existencia de Dios, pero eso no significa que Dios existe. Hay millones de cosas que no podemos refutar. Hay unicornios y dragones y hadas. Pero no creemos en ellos de la misma forma en que no creemos en Afrodita o en Osiris. Hoy todos somos ateos acerca de la mayoría de los dioses en los que las sociedades antiguas han creído.

ALIADOS